La Pirámide de Mayo, un monumento que acompaña la historia patria.

La Pirámide de Mayo, un monumento que acompaña la historia patria.

La Pirámide de Mayo desde su primer emplazamiento en 1811 hasta los albores de este 2012, es la testigo privilegiada de la historia de un país que desde sus orígenes buscó su independencia batallando contra toda tiranía. Ella vio pasar alzamientos militares, revoluciones populares y revueltas traicioneras.

Aún están frescas en la memoria popular esas imágenes que hoy hacen al repertorio visual del acontecer argentino: las bombas que estallan alrededor de la pirámide cuando el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955; las rondas que en torno a ella dan las Madres de Plaza de Mayo en su lucha por la memoria, verdad y justicia; o las banderas del “que se vayan todos” colgadas de la estatua de la libertad que con su gorro frigio mira la represión del “19 y 20” del 2001.

Pero ésta no es una nota que hable acerca de iconicidades ni de testimonios ajenos. Lo que sigue a continuación es la historia viva de esta bella dama que acompaña a los argentinos desde su nacimiento y engalana la Plaza de Mayo.

Así nació.

Indagar en la historia de la Pirámide de Mayo es un viaje en el tiempo que nos lleva hasta el año 1811, cuando los relatos del primer gobierno patrio comenzaban a delinear lo que hoy conocemos como Argentina.  Se cumplía, por entonces, el primer año de José Bonaparte, hermano de Napoleón,  como soberano usurpador de la corona española y un año del estallido de la Revolución de Mayo.

Esto último resultaba todo un acontecimiento digno de una celebración, dado que se cumplía también el primer año de autogobierno en el Rio de La Plata. Así fue que, el 5 de abril de aquel año, la Junta Grande – órgano de gobierno que regía el virreinato del Rio de La Plata en tanto el rey Fernando VII se encontraba encarcelado en Francia – dictó “el programa de los festejos” a la vez que instruyó la orden de montar la “Columna del 25 de Mayo” como símbolo patrio en homenaje al primer año de la Revolución. Posteriormente, la “columna”, pasaría a llamarse Pirámide.

Cuentan los historiadores que durante los tres días que duraron los festejos, iniciados con la inauguración de la pirámide el 25 de mayo 1811, la ciudad entera se convocó a la Plaza de La Victoria, montando sobre el monumento banderas y estandartes que evocaban el espíritu de época que atravesaban el continente americano todo. Desde entonces, hasta nuestros días, la Pirámide de Mayo ha sido testigo presencial del derrotero histórico de los argentinos.

Plaza de la Victoria + Plaza del Fuerte = Plaza de Mayo

Construida por el alarife Francisco Cañeta y bajo la supervisión del artista  Juan Gaspar Hernandez, la obra se hizo con 500 ladrillos, madera y adobe cocido en sus paredes, tenía una altura inicial de 13 metros que, montada sobre un pedestal, alcanzaba la altura de 15 metros.

Por entonces, la actual Plaza de Mayo encontrabase dividida en dos, Plaza de la Victoria y la Plazoleta del Fuerte. Separadas ambas por una gran recova dispuesta de sur a norte. Emplazada originalmente frente al Cabildo de Buenos Aires, la Pirámide de Mayo, se erigía sobre la Plaza Victoria y desde su inauguración, ha sufrido varias modificaciones hasta ser trasladada a su lugar actual.

Modificaciones.

La Pirámide de Mayo, hasta alcanzar su condición actual, sufrió traslados y modificaciones varias. La primera modificación que se realiza fue en 1856,  y se la reacondicionó dado el estado de deterioro que presentaba.

El encargado de llevar adelante los arreglos iniciales corrió por parte del arquitecto y artista Piridiano Pueyrredón, quien la transforma revistiéndola y montándola sobre un pedestal más alto. Así mismo se monta, sobre su punta, la estatua de la libertad – la cual se le agrega un gorro frigio como símbolo de la Argentina – y se le adosan, sobre las puntas del pedestal, cuatro esculturas de barro cocido que simbolizaban el progreso: La Industria, El Comercio, Las Ciencias y Las Artes. Todas ellas fueron realizadas por un escultor francés, un tal Joseph Dubourdie.

La forma que adquiere tras las primeras modificaciones es la pirámide tal cual la conocemos hoy. Pero no fueron las únicas.

En 1873, las cuatro alegorías del progreso fueron sustituidas por otras esculturas de mármol de Carrara: La Geografía, La Astronomía, La Navegación y La Industria.

Traslado y actual emplazamiento.

Para la fecha del primer centenario de la Revolución de Mayo, el destino de la pirámide parecía sucumbir dentro de otra gran obra nunca realizada. Se proyectaba por entonces realizar sobre su base un monumento que la contuviese en su interior, como símbolo de una revolución concluida bajo la tutela del patriciado que desde 1880 gobernaba el destino del  país. Pero esto no se logró.

Será recién en 1912 que el primer monumento a la Revolución de 1810 es trasladado hasta su ubicación actual, no sin antes quitarle las esculturas de mármol que otrora la custodiaban.  Éstas últimas pueden ser visitadas en la Plazoleta San Francisco, a una cuadra de Plaza de Mayo, en la intersección de las calles Alsina y Defensa, detrás del Ministerio de Economía.

En total fueron 63 los metros que transitó la Pirámide de Mayo y doscientos un años de historia. El porvenir de éste hermoso país se sigue escribiendo día a día y ella, esbelta, serena y orgullosa de ser estandarte, observa y es testigo del progreso que atraviesa nuevamente la patria.